Uno de tantos caminos al despertar de la consciencia

12.07.2023

Alejandra J.M

Todos en algún punto de nuestra vida, emprenderemos el camino hacía el auto conocimiento. llegamos a este tierra sin saber las decisiones que tomaremos a lo largo de nuestras vidas, en primer lugar nuestros padres inconscientemente han implantado en nuestro código genético,  aptitudes, gustos, habilidades, emociones muy similares a las de ellos y toda la descendencia familiar, adoptamos la religión que nos enseñaron, así como una buena parte de las costumbres, en la adolescencia empiezan las interrogantes sobre nuestra verdadera identidad, al no saber buscamos sustancias que nos digan quienes somos, algunos optando por las drogas, alcohol y otros por actividades menos riesgosas pero igual dañinas, mientras crecemos, cuando estamos en la juventud nuestras hormonas se empiezan a manifestar, los gustos, las salidas, amistades y embarazos están presentes durante esta etapa, pero lo más importante ¿Qué quiero ser en mi vida? Bombardeos constantes sobre ¿Qué estudiaras? Seria buena doctora, cantante, abogada, político, gastronómico, así como ¿Quién soy realmente? Optamos por la carrera más apegada a los gustos de nuestras familias, y las mas demandadas por la sociedad, en algunos casos tenemos suerte y somos libres de elegir influenciada mente, y en el peor de los casos, tan solo no tenemos la oportunidad ni de elegir ni de estudiar, si no que entramos al sistema laboral , el sueño de ser asalariado, tener  nuestro propio negocio que nos permitirá vivir al día o muy rara vez personas con mucho éxito, dinero, pero con un gran vacío interno. En cualquiera de esos caminos la interrogante continua ¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Qué quiero de mi vida? Todo se empieza a complicar, la vida no es tan fácil como cuando éramos niños, renta, servicios, deudas, el dinero empieza hacer muy necesario para nuestra sobrevivencia, despertar, desayunar, trabajar, hacer el super, limpiar, cocinar, dormir, y así sucesivamente la rutina se apodera de nuestro día y de nuestros sueños, creemos que todo se derrumbar, la motivación desaparece, todo es aburrido, monótono, y solo pensamos "tengo que chingarle mucho, para tener un chingo de varo y después poder ser libre" pero como ser libres, si no tenemos tiempo para concentrarnos en las cosas que realmente amamos, ni paz mental, emocional o ganas de hacer lo que más queremos  y a eso súmele que ni siquiera sabemos a donde ir. Las enfermedades empiezan a presentarse, la asistencia al medico es mas cotidiana que ir a la playa, rio o algún otro lugar de goce, olvidamos lo poco que sabemos de nosotros mismos, y hay algo que extrañamos, pero la interrogante sigue. La ansiedad y depresión se hacen más visibles, así como la adicción al alcohol, sustancias toxicas, sustancias reguladas como el azúcar, la cafeína, el tabaco, así como cosas materiales, entre muchas más. Nuestros recuerdos de infancia, adolescencia, y más se manifiestan en pesadillas, y nuestras relaciones con los demás, todo se está yendo al precipicio, estamos muy enojados con todo, que dejamos de mirar a nuestro alrededor, ya no somos empáticos con los demás, y olvidamos conocernos a nosotros mismos, somos absorbidos por el sistema al que pertenecemos, hasta que tocamos fondo. Y un día entre tanto caos, la luz al final del túnel se hace presente, te llama y te dice que hay mucho que trabajar en esta tierra, que cada una de las cosas que pasaron, tenían que ser así, justamente para llegar a este momento de nuestra vida, y con ello así empezar con la búsqueda de nuestro yo interior, pues el exterior lo conocemos, pero el interno lo silenciamos por estar distraídos en la falsa realidad, todo empieza a tomar sentido, al encontrarnos pataleamos, lloramos, gritamos, suspiramos, no es fácil pero es la experiencia mas gratificante que cada ser humano pueda tener, encontrarse así mismo, empezamos por el camino del descubrimiento y el conocimiento, todo empieza a ser interrogado, seguimos y procuramos hacerlo mejor cada día, porque entendidos que cada mañana hay algo nuevo que aprender y somos conscientes de nuestra existencia y la de los demás, tomamos la decisión de sanar, sanar todo lo que no es de nosotros y que hemos estado cargando durante toda nuestra vida. perdonamos y nos perdonamos y empezamos a soltar, por fin  sanamos, empatizamos y cuando todo ha pasado, miramos la mañana tan hermosa, luminoso y bella, como siempre ha sido, pero por estar cegados dejamos de apreciar. La esperanza vuelve, al igual que la creatividad y los sueños, el amor, la empatía hacia todo ser vivo, así como a nuestra madre tierra. Estamos listos para seguir aprendiendo, e ilustrar con nuestra experiencia a todo ser que quiera encontrar su propio camino. 


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