Cuando el alma canta: La frecuencia que despierta nuestro interior

Alejandra JM Holística
La música que escuchamos tiene una frecuencia, y por eso es importante prestar atención a aquello que permitimos que llegue a nuestros oídos. Lo que escuchamos, lo que decimos, lo que pensamos y, sobre todo, la emoción que ponemos en ello, influye en nuestra manera de percibir y experimentar la realidad.
Si constantemente escuchamos música triste, con mensajes de dolor, pérdida o desesperanza, es posible que esas emociones comiencen a formar parte de nuestro estado interior. Pero, si por el contrario, buscamos sonidos y melodías que nos llenen el corazón de paz, amor y alegría, podemos transformar nuestro estado emocional y energético.
Si estás atravesando una jornada laboral muy pesada o sientes que el día a día cada vez se pinta más de gris, busca algo que te haga vibrar el corazón: una canción que te inspire, que te haga sonreír, bailar o cantar a todo pulmón.
¿Y por qué digo que la música puede ser un mantra que crea nuestra realidad?
Porque las palabras tienen poder. Lo que nos decimos diariamente y aquello que expresamos hacia los demás va construyendo nuestra manera de pensar, sentir y relacionarnos con el mundo. Por eso es tan importante prestar atención a nuestras palabras, incluso a aquellas que repetimos mientras cantamos.
Sé que quizá en este momento pueda ser difícil de comprender, porque no forma parte de la enseñanza tradicional que recibimos dentro de nuestro seno familiar o en la escuela. Sin embargo, muchos conocimientos que nuestros ancestros utilizaban para relacionarse con la naturaleza, los sonidos y la palabra hoy vuelven a despertar en muchas personas.
Yo, al igual que tú que estás leyendo esto en busca de respuestas, también pasé por una etapa en la que todo era gris y no encontraba sentido a mi existencia.
Tuve que atravesar mis propias tormentas, mis noches oscuras del alma, para volver a mi esencia.
Entonces comenzó un profundo proceso de sanación y autoconocimiento. Poco a poco, mi corazón comenzó a sanar y la claridad mental llegó a mí. En ese camino también fui descubriendo dones y, sobre todo, herramientas que me permitieron transformar experiencias en virtudes para mi cuerpo, mi mente y mi espíritu.
Descubrí mi creatividad y desperté a mi Emperatriz, ese arquetipo del tarot que representa a la mujer creadora, abundante y manifestadora. Y ahora, desde este camino, me doy cuenta de que somos miles de almas recordando, despertando y reconectando con nuestro verdadero poder.
Por eso hoy quiero compartir contigo algo que para mí se ha vuelto profundamente significativo: el poder de las palabras y, en especial, el poder de la música.
Porque un día, después de mi propia tormenta, abrí una puerta y volví a ver el sol. Después de años de tinieblas, rayos y frío, apareció nuevamente la luz. Y entonces una voz, a lo lejos, me cantó.
Fue ahí cuando comprendí que la música puede tocar lugares del corazón a los que las palabras, por sí solas, muchas veces no llegan. Puede acompañarnos, sostenernos, despertar recuerdos, transformar nuestro estado de ánimo y devolvernos un poco de alegría cuando más lo necesitamos.
