"Allá donde quiera que vayas, yo siempre estaré contigo"

Alejandra J.M
Un día como hoy, pero de hace 11 años, una de las personas más importantes en mi vida trascendió, desencarno, o bajo el concepto terrenal "falleció". Su muerte fue un punto de partida, solo quedaba una cosa que hacer, pero el propósito estaba muy lejos, la lucha interna se hizo presente, la culpa, la nostalgia, la tristeza, el dolor, la ira, generaba un vacío muy enorme dentro de mí, y se convirtió en una guerra conmigo misma que duro muchos años (la guerra más dura es la que enfrentamos con nosotros mismos). Hay una canción que me gusta mucho, y me hace recordar mis tiempos en la oscuridad.
"Cansado del camino, sediento de ti, un desierto, he cruzado, sin fuerzas, he quedado, vengo a ti, luché como soldado y a veces sufrí, y aunque la lucha he ganado, mi armadura he desgastado, vengo a ti... Sumérgeme en el río de tu espíritu, necesito refrescar este seco corazón sediento de ti"
Independientemente del origen espiritual de la canción, esta refleja muy bien el sentimiento de la guerra interna y de luchar contra todas esas emociones. Al final, con resiliencia y esperanza, todo eso es transformador, y un día llegas a entender el propósito de haber conocido a esa alma que fue parte de tu vida y ver el impacto transformador y maravilloso que dejó en ti.
Esa canción la solía escuchar constantemente cuando me sentía desolada, sumergida en la oscuridad de mi alma, y puedo decir que en muchas ocasiones me salvó la vida. El duelo no es fácil, así como muchas vivencias en la tierra, pero la más difícil es la resignación a una muerte sobre todo porque las creencias que tenemos en este plano físico solo prolongan parte de la agonía, pero también entiendo que por eso en los otros planos (espiritual, dimensiones, cielo) la tierra es conocida como un mundo de expiación (mundo de aprendizaje, donde se experimenta el dolor y a través de eso evolucionamos).
Después de esa gran pérdida, todo para mí no tenía sentido ni propósito en la vida. El alcohol se volvió mi compañero, me ayudaban a llenar, él vació emocional, fue un camino lleno de espinas. Un día después de un mes de su partida, y tras una pequeña discusión con mi madre, me fui llorando a la cama. Aún no podía entrar a la habitación donde solía dormir con mi abuela, aún dolía. Pedí desde lo más profundo de mi alma verla, y allí hice el primer contacto.
Ella estaba en la cama sentada, me abrazó y me dijo – yo siempre estaré aquí contigo, ya sabes cómo se pone tu mamá cuando no obedeces, no debiste enojarte ni pelear con ella, ven acuéstate conmigo - yo solo la abracé y me recosté a su lado, ella me abrazó con fuerza como lo solía hacer en la tierra. Me desperté con lágrimas en los ojos, pues fue un sueño hermoso. Claro que la extrañaba y aún era muy pequeña para entender qué sucedía, lo único que puedo decir es que la transición de Beni al plano espiritual en lo personal me cambió la vida.
Ella siguió presentándose en mis sueños todo el tiempo y se convirtió en mi guía espiritual. Gracias a toda su enseñanza, hoy estoy en este camino. Me ha ayudado a transformar el dolor, a encontrarme a mí misma, a entender el ciclo de la vida y la muerte, conocer los planos superiores o elevados de conciencia, conectar con mi intuición y mis dones de clarividencia y clariaudiencia. También me mostró ciclo de la reencarnación y más, ella ha fortalecido mi cuerpo, alma y espíritu, me ha ayudado a sanar, me ha enseñado tanto, que las palabras no alcanzan para agradecerle que aún me siga cuidando y guiando desde el otro plano. Hoy, después de tanto aprendizaje, he entendido que no es un día triste, es un día alegre porque ella dejó en mí y en todas las personas que amó en la tierra y que tuvieron la oportunidad de conocerla mucha enseñanza, amor, ternura. Y hoy la honró desde lo más profundo de mi ser, y sé que estás allí observándonos a todas y todos lo que te amamos y recordamos, hoy es un día especial y hermoso.
En honor a Benita C. P.
Por siempre en mi corazón, Te amo.
